Hay momentos en que la serenidad es perceptible, la respiración muy lenta, el pulso pausado y los latidos del corazón apenas notorios; la mente se sumerge en los recuerdos y reconstruye paso a paso los hechos, sin la presencia seria y formal que interroga, intimida y hace olvidar detalles. O me parece que ya lo mencione... o el tecleo en el computador del secretario me lleva a otros lugares... Sigo hablando, no, sigo escribiendo. esta vez sobre las líneas del cuaderno, sintiendo cada instante, cada palabra, cada gesto o señal, cada dolor, angustia e impotencia.

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Hay momentos en que la serenidad es perceptible, la respiración muy lenta, el pulso pausado y los latidos del corazón apenas notorios; la mente se sumerge en los recuerdos y reconstruye paso a paso los hechos, sin la presencia seria y formal que interroga, intimida y hace olvidar detalles. O me parece que ya lo mencione... o el tecleo en el computador del secretario me lleva a otros lugares... Sigo hablando, no, sigo escribiendo. esta vez sobre las líneas del cuaderno, sintiendo cada instante, cada palabra, cada gesto o señal, cada dolor, angustia e impotencia.

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Llueve, La ventana esta vacía aun así la siento amiga, siento que me mira sin cansancio ni reproches, como una ilusión como una fantasía es una visión un instante sin vanidad no falsas alegrías.

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Hay momentos en que la serenidad es perceptible, la respiración muy lenta, el pulso pausado y los latidos del corazón apenas notorios; la mente se sumerge en los recuerdos y reconstruye paso a paso los hechos, sin la presencia seria y formal que interroga, intimida y hace olvidar detalles. O me parece que ya lo mencione... o el tecleo en el computador del secretario me lleva a otros lugares... Sigo hablando, no, sigo escribiendo. esta vez sobre las líneas del cuaderno, sintiendo cada instante, cada palabra, cada gesto o señal, cada dolor, angustia e impotencia.

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