Primera edicion Agosto 5 2024
Es mi voz que se levanta en el silencio, es mi voz que recoge las voces tuyas y mías para ser plasmadas en el remanso de los ríos y en la espuma de las nubes, es mi voz que se niega a ser mutilada por los tiempos, eres tú y soy yo, con el sudor copioso surcando nuestras frentes jóvenes y vitales que al cruzar sabanas y matorrales reciben la frescura de la selva y la montaña, recorremos caminos de incertidumbre y calles empedradas, buscamos el elixir de los palos de aceite, el corazón de almíbar de las palmas y el sabor ácido pero dulce de los madroños. Eres tú Antonio, Mariajé, Dumar, Rogelio, Celina, Carmela, Fernando, Eva, Guadalupe, Anita, Rosa, Yolanda, Estela, Miguel, Pedro y Silvia, mujeres yerbateras y hombres curanderos, ustedes que se enfrentaron a las selvas sararies y un día en un cruce de senderos bajo el agitar de las palmeras, donde cantan los alcaravanes, anidan las garzas y empluman las chumbitas, me esperaron en el recodo del paisaje, en las riberas de los ríos, en los raudales de los esteros, en los salones de clase y con la ternura de los tiempos, en momentos de nostalgia y alegrías bajo el sol, la lluvia, las estrellas luces del camino, nos miramos con libertad y contamos nuestras vidas.
