Maria Raquel Castro
14 Jun
14Jun


Primera edición agosto 2014


Hay momentos en que la serenidad es perceptible, la respiración muy lenta, el pulso pausado y los latidos del corazón apenas notorios; la mente se sumerge en los recuerdos y reconstruye paso a paso los hechos, sin la presencia seria y formal que interroga, intimida y hace olvidar detalles. O me parece que ya lo mencione... o el tecleo en el computador del secretario me lleva a otros lugares... Sigo hablando, no, sigo escribiendo. esta vez sobre las líneas del cuaderno, sintiendo cada instante, cada palabra, cada gesto o señal, cada dolor, angustia e impotencia.


Caso Caño Seco, 5 de Agosto del 2004.


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