Hay momentos en que la serenidad es perceptible, la respiración muy lenta, el pulso pausado y los latidos del corazón apenas notorios; la mente se sumerge en los recuerdos y reconstruye paso a paso los hechos, sin la presencia seria y formal que interroga, intimida y hace olvidar detalles. O me parece que ya lo mencione... o el tecleo en el computador del secretario me lleva a otros lugares... Sigo hablando, no, sigo escribiendo. esta vez sobre las líneas del cuaderno, sintiendo cada instante, cada palabra, cada gesto o señal, cada dolor, angustia e impotencia.
Más información

